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Mostrando entradas de junio 25, 2014

AMOR... SI NO PUEDO.

Amor...

Si no puedo decirte
amor,
y tampoco morder
tu boca,
saciar mi sed,
romper en ti
mis afluentes,
Amor...
vaciaré en los glaciares
de hastío,
a este volcán
donde mi fuego se ahoga...
Amor...
¡Quizás! te llegue
la flor perfumada
de mi sexo
en el poema
de este blanco papel
que navega como barquita
a la deriva
donde mis infiernos
acabarían...
25.6.2014
Carmen Hernández Rey.
©®autora extremeña
todos los derechos
de autora
foto de la Web.

UN HAJAR EL GOUBLE

Si pudiéramos penetrar en nosotros mismos y extraer los pensamientos como el buzo extrae las perlas... ¡Preciosas perlas de las ostras cerradas del silencio, en las profundidades de nuestra subconsciencia! Isadora Duncan

UN "HAJAR EL GOUBLE"
Aplastan mis ojos,
los plisa,
-sin necesidad-
los plisa sin querer hacerse columna, ni cornisas

ni balcón...
Y sí, simplemente estoy al tanto y sin esfuerzo entiendo que mañana no será uno,
serán dos,
serán tres
las "piedras del sur"
sin poleas,
ellas les ocluyan.

Hay tambores donde el Trilithon deja su voz

al caer como platillos que se adapta a los hundidos

cóncavos y pesan
-pesan- Toneladas mis párpados

a vueltas de rebajar
sus devaluadas cimas, cuesta, cuesta
la vida,
En poner viento que les aleteen

-LA PROFUNDIDAD DE UN MILLAR DE BESOS-

-LA PROFUNDIDAD DE UN MILLAR DE BESOS-

 -LA PROFUNDIDAD DE UN MILLAR DE BESOS-

(Leonard Cohen)

Rasgo ese título que no entiendo.

Y rompo la canción de Leonard
en la hendidura Cohen,
hasta llegar a la media
luz de mis ojos.

-Escucho su voz-

La devuelvo y fragmento,
a ese paso y primer beso,
-sin deber y deseado-

Dentro en la " la profundidad
de un millar de besos"

Y... Leonard ¿Puedo?

Me caben en los adentros
en la reprogramación decimonónica
de:
arterias sin cerebelos
sien sin médula
piel y levedad,
en la sub-cuta-ni-edad
de las in-caricias,
o de aquel primer beso
in-daga-do.

Cohen...¿Puedo?

Acariciar y despojar
aquel primer y último
beso que no fue dado...

Rozar con un frio hielo,
al oído susurrado,
bajar sin pedir
permisos en ese
terso cuello,

Permitir-me
depositar en la intemperie
de quien nunca
ha amado,
sí esos,
-a todos-
los desabrigando espacios
de mi Venus,
descubiertas lunas
en mis superficies,
sobran las tropicales
manos,
-esos besos-
de hech…