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Mostrando entradas de mayo 26, 2013

SE ME OLVIDÓ... OLVIDAR "POESIA INTIMISTA"

SE ME OLVIDÓ... NO OLVIDAR

Olvidé que tras las lluvia
corre el agua,
y que el viento del olvido
siempre le acompaña,
para dejar al árbol vacío
de secas hojas,
cantarinas risas y palabras,
del vestido solariego
que a todas él engalana.
Olvidé que las nubes pesan
cuando están dentro
del alma,
que las encierran
dentro las hace
vida más amarga,
olvidé…
Olvidé romper el cristal
donde guardaba el oro
de aquella mi lluvia salada,
olvidé, no olvidar…
escuchar a la lluvia
sin desgarrar el odre
del alma…
¡Se me olvidó, olvidar!
Olvidé al otoño dentro del cofre
de lo secretos,
ahí donde se esconde el color
de la primavera,
olvidé despertarla
y se me hizo en las manos
invierno.
Olvidé, olvidar los días sin vino
y rosa,
mirar alas nubes
cuando estas eran blancas,
y cuando en mis manos
no pesaban…
¡Olvidé!
Olvidé decir tantos ¡Te quiero!
acumulados sin dueños,
sin remedio, olvidé decir
en la esquina del amor,
por qué no viniste
siendo cierto,
y porqué
perdiste todos mis quiero
te espero.
Olvidé, olvidar que para amar
no hace fa…

QUIERO... VESTIR A MI SILENCIO

QUIERO…
VESTIR MI SILENCIO

Y desnudar a tu cuerpo
con él vestir mí silencio.

Silenciada tu voz que conversen
tus manos en mi cuerpo
quiero,
desnudar tu cuerpo
para que abra este firmamento
sobresaltado entre tus
juramentos y mi alianza;
sin indiferencias
ni vacilaciones
sin prisas,
pero sin pausas
quiero.
Vestir mi silencio con tu calma
sin tus prisas,
sin tu serenidad cuando
en silencio estremecido
mi voz
te declama,
quiero convocarte
sin escribirte,
invitarte sin edictos
con prácticas que desnuden
todo lo anterior vivido
quiero.
Vestir de ti mis silencios
augurar los tiempos
en tus manos,
leer mi futuro en tu palma
cerrar el tiempo
desnuda sobre tu cuerpo
quiero vestirme de tu
silencio que
nunca calla
nunca es mudo
nunca es vacío
jamás es ocupado de…
todo menos de mi.
1.5.2012
Carmen Hernández Rey
©Autora extremeña
Todos los derechos reservados
Pintura de Gustan Klimt
https://www.facebook.com/photo.php?fbid=3712631944638&set=a.2381288541885.2136625.1540835521&type=1&theater

ENLOQUECIDA... POESÍA ERÓTICA

ENLOQUECIDA


Se perdió tu mano
esta noche por mi

espalda,

descendió sobre la

cúspide que descendida

habita todo el deseo

de los minutos, segundo

y las horas de los tiempos

enardecidos y ahí depositados

 se perdió, tu mano en medio

del torbellino esculpido,

en ese tumulto, de montaña

rusa,

de alas que aletean

sin preavisos,

sin precipicio, donde remansa la locura

in principio sin perdidas.

Se perdió tu mano, en cada

botón obtuso, y delante

de aquellos dedos

preñados de deseos,

calando  y empapado

bajo la cornisa

multicolor

 de mis enaguas.

Se perdió, tu mano

por mi sien y mi negra

cabellera... quedose

tu olor a espliego

y romero a madreselva. enloquecida.
Se perdió tu mano

en mi cuello

mientras las mariposas

borrachas de ti y de mí perdían

sus alas sin estribos,

sin permisos, sin pausas...

 Y tus manos escalaban

las cúspides que pierden

y encuentran

aquellos otros rumbos los espacios

de los tiempos...

Se perdió tu mano

en esta noche

por el vergel sin nombre.

Se perdieron tus manos

y mis manos en tus deseos

y mis deseos,

MALDITO CAFÉ...

“MALDITO CAFÉ”

Semidesnuda quedé frente
a frente a ti, pero sin ti…
junto a mi café
pero sin tu café
sujetando mi taza
pero si tus manos,
tú corrías calle abajo
mientras tu ausencia
me hacia guiños,
yo le respondía .
“Maldito” grano que despertó
tu sueño de mi lecho,
tu cabeza de mi almohada
tus ojos de los míos,
¡tus sueños al unísono
con los míos!
Desamparado se quedó mi hombro
de su dulce costado
por tú culpa.
¡Desleal! Aroma que dejó
tu tiempo desligados
de los míos,
a mi memoria
presa de la liturgia
del amor y vivido.
Sujeté mi taza huérfana
y miré el resto de su café,
¡Cerré los ojos!
Los cerré para recordar el ritual
precipitado de tus sorbos
casi escaldados entre risas
mientras besabas
y guardabas mis manos
entre las tuyas.
Regresé a esa imagen
asiendo a la blanca
porcelana, la toque
para percibir aquel calor
de tus manos, y digo…
¡Qué poco dura el calor
de tus manos sobre la fría
porcelana!
Intentó salir de este éxtasis
de soledad, tomo un sorbo…
¡UF! Se quedó también
helado el maldito café …
tan frio como: